Los pijos. Hay quien considerará que soy uno de ellos. Pero muchos de ellos, cuando me conocen, no me consideran uno de los suyos. A mí me la suda: soy un tío que le gusta el Atleti, el rock´n´roll, el norte, el agustismo y vestir bien.
Bueno, voy a tratar de definir el pijerío, a los pijos. Los conozco muy bien.´
Para empezar, me gustaría decir que el pijerío no tiene por qué adquirirse de nacimiento. De hecho conozco a muchísimos pijos que ni visten de ralph lauren, ni dicen o sea, ni veranean en marbella, ni viven en la Moraleja. De hecho, a veces, el que más odia a los pijos es el más pijo.
Veamos los tipos de pijos:
*Pijo que lo es porque ha nacido así y no conoce otra cosa pero que es buena gente: Viene de lo que se suele llamar una buena familia. Ha recibido una educación conservadora. Tiene buenos modales y prácticamente solo conoce a gente de alta posición económico-social. Cuando llega a la universidad, conoce a gente de fuera de su burbuja y descubre que son como él, que no son bichos verdes. No tiene demasiados prejucios sociales ni económicos, aunque puede que en lo que toque el terreno moral sí que los tenga. La gente se sorprendería de lo buena gente que puede llegar a ser este tipo de sujeto, que tras su pelo peinado con ralla, sus pantalones de pinzas y sus camisas, esconde una gran persona, con la que se puede llegar a una gran amistad.
*Pijo porque ha nacido así, es un gilipoyas y es incapaz de ver más allá de su flequillo: Estos son muy guays. Han sido los guays en el cole, populares que dicen en las series americanas. Sus padres les han educado muy bien en unas cuantas gilipoyeces, pero son, seguramente las personas más maleducadas del país. Miran por encima del hombro, suelen pelearse bastante (aunque casi todos reciben alguna vez su merecido), pasan gratis en los garitos, no pagan copas, son incapaces de relacionarse con alguien que no esté dentro de su mundo. Prefieren a un pijo de toda la vida sin mucha pasta, que a un nuevo rico que no pertenezca a su mundillo. Su estética es una mezcla de pijo de toda la vida y lo que esté de moda en el momento. Subnormales perdidos. No hay duda.
*Los pijos normales: Lo que yo llamo pijo normal es un derivado del primer tipo que hemos visto. Son de una familia de clase media o medio-alta, aunque sus abuelos fueron gente con pasta o aristócratas. Sus padres les han dado una buena educación también, bastante más liberal que a los primeros. Normalmente estudian en colegios concertados. Pueden salir por cualquier lado: seguiran siendo pijos, pueden pasarse a lo que sería una persona normal, se unirán a alguna tribu urbana o cualquier cosa. Son bastante versátiles. Pueden salir por pachá, por malasaña, por argüelles o por sitios alternativos. En la uni se relacionan con cualquiera, buscan antes alguien con una personalidad parecida a ellos, que a un pijo que no tenga nada que ver con él. No les importa ponerse una camiseta, unas zapatillas o lo que sea. Dentro de una generación se habrán entremezclado totalmente con lo que llamamos la gente normal.
Hasta ahora sólo he hablado de pijos en masculino, porque no sabría diferenciar con tanta precisión los subgrupos de pijas. El siguiente grupo es totalmente unisex:
*Los y las famosas pijipis: están a su vez divididos en dos subgrupos:
-Grupo correcto: Son derivados del último grupo que hemos visto. En el cole o en la uni, conocen a alguien que les enseña música, planes y cosas diferentes a lo que está acostumbrado/a. Sin obsesionarse, va cambiando su personalidad, y se convierte en una persona normal/bohemia/hippie a partes iguales. No se obsesiona con los pijos y las pijas. Seguramente no cambie nunca. Persona sin prejuicios, buena cultura musical y muy buena educación. Irá con el pelo largo o sin peinar, y su imagen es bastante variable, pero no se obsesionan con ella. Desde luego su ropa, pija no es.
-Grupo incorrecto, gilipoyas perdidos: En el cole o en la uni, también conocen el movimiento normal/bohemio/hippie y sufren un cambio radical en sus vidas: Se pueden dejar rastas, cortes de pelo imposibles, estarse varios días sin duchar para parecer lo que no son, se esfuerzan en afianzar muchísimo su imagen con prendas que les vayan con la impresion que quieren dar. Empiezan a odiar todo lo que huela a pijo, aunque luego vivan en la calle Serrano, miran mal a los pijos, y les pone cachondísimos/as cualquier cosa que huela a malasaña, antisistema, antipijo y anti burgués. Sin darse cuenta, su mentalidad sigue siendo pija, porque la obsesión que tienen por reforzar su imagen, y el hate que desprenden, les convierten en otro tipo de pijos/as. Esto les dura de 1 a 3 años. Luego, casi todos/as vuelven al segundo tipo que hemos visto (el subnormal perdido). En este grupo, incluyo a los aternapijos, que les da por una época de pasados, comprarse ropa en fuencarral, llevar camisetas de pelis de tarantino aunque no las hayan visto, ir al low o al deep, etc, etc. Les dura también 1 o 3 años, pero no odian tanto lo pijo, sino que simplemente se desligan temporalmente.
*Los nuevos ricos que quieren ser pijos: Son muy odiosos, ya que se esfuerzan en aparentar, aunque en el terreno más personal son muy campechanos y buena gente. Se fijan mucho en los pijos de siempre para imitarlos, aunque hay cosas que llevan muchos años en aprenderse. Sus modales en cuanto a etiqueta y esas chorradas no son muy buenos, pero al fin y al cabo si sus padres les han dado una buena educación, en las cosas importantes de verdad son muy educados. Hay una variante de estos nuevos ricos, que son los malcriados. Son los hijos de aquellos que se creen que porque ahora tienen dinero, todo lo pueden. Permiten todo a sus hijos: ropa, viajes hipercaros, cochazos, dinero a cascoporro, estudio en colegios de paga-y-apruebas. Encima no tienen ni un ápice de buena educación. Quieren ser como los pijos guays, y algunos alcanzan esa fatídica meta.
*El pijo de clase media: Es gente normal de clase media e incluso media-baja, que no odia lo pijo, e incluso se une a ellos. Son buena gente, visten como un pijo sin ser exagerados, se mueven por garitos medio pijos y no tienen ningún prejuicio. Son capaces de hacer botellón de calimocho en un parque de Pitis con un punkie, un hippie, un bakaleta y un rockerillo o bien tomar copas en un parque de la Castellana con quien sea. Son muy versátiles, no ponen etiquetas. En definitiva, gente de puta madre.
*La gente normal que son pijos porque odian a muerte lo pijo: Son aquellos de clase media o media-baja, que odian a los pijos, la mayoría de ellos sin conocimiento de causa. Su obsesión por lo pijo les roba mucho tiempo de su vida personal. Les tienen mucha envidia, en realidad. Su facilidad para poner etiquetas a la gente, su intransigencia y sus prejucios les convierte en pijos. Poca gente es consciente de la existencia de este tipo de pijos.
Hay más grupos y subgrupos, pero estos son los principales. Hay pijos no catalogados, fruto de la conexión de los grupos mencionados. Esto no es una Biblia, pero sí una buena aproximación. Espero que me haya explicado bien y que os haya aclarado, entretenido o divertido.
A los que no os guste, lo siento pero me aburría.
viernes, 22 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
Visite nuestro bar
Qué grande es la sensación de tener un bar. No me refiero a ser el dueño, si no el bar al que vas habitualmente. El bar en el que te sientes como en casa. Sí, sí, ese bar en el que te tratan como a un rey, y en el cual tu ya te mueves como pez en el agua.
Me encanta llegar los domingos bien prontito, a las 13:00, al bar, llamémosle "chirri". Ahí están ya algunos de mis amigos y, tras la barra, el gran Diego, su madre o su hermano. Apretón de manos muy cordial, clásicas preguntas tipo "qué tal la semana", "cómo crees que quedaremos esta tarde", "espero que ganemos, aunque bueno con el atleti ya se sabe", etc, etc.
Primera cañeja, con su correspondiente tapita, ¡qué grande eres Madrid! Otra cañita y otra tapita mientras nos ponemos de acuerdo sobre qué raciones pedimos. Yo siempre pujaré por los chopitos y casi siempre me salgo con la mía. Si no, unas bravitas, calamares, gambas...da igual lo que pidamos, porque siempre quedamos agusto.
Una vez comidos, un digestivo: algunos tomarán un pacharán fresquito de transición, mientras otros ya se animarán con un buen gintonic. Últimamente, parece que el Bombay Saphire es el que más nos tira. Y después de esto, toda la tarde cubateando, charlando, echando pasta a la máquina, comentando la jugada con el gran Diego, recibiendo a los que poco a poco se nos van uniendo, etc. Así hasta que empieza el partido.
Nunca me había preguntado cuál era el secreto de Diego y su familia para haber llegado a conseguir crear ese gran bar, esa gran casa. Pero el otro día, comiendo en su comedor, una pareja que comía en la mesa de al lado me dió la solución. Negocio familiar, trato personal, pero sin mariconadas ni etiquetas innecesarias, buena comida, tradicional, bien trabajada, servicio muy rápido, precios económicos, posibilidad de comer de menú, de raciones, de bocatas, etc, etc.
Y es que, es así. Hace unos meses, me quejaba de el trato recibido en aquel restaurante indio. El "chirri" es todo lo contrario. Llegas y de un plumazo miras en la pizarrita que hay en la puerta el menú. Aunque sabes que todo estará riquísimo, lo vas mirando, aunque sólo sea por costumbre. Saludas a Diego, le dices que quieres comer, te dice que pases al comedor sin perder tiempo, y su hermano te sienta y te dice rápidamente lo que hay ese día. Sin florituras ni cosas de esas. "Quiero una ensalada de pollo, solomillo a la pimienta y vino con casera". "Ok, ahora mismo". Toma castaña, en menos de 1 minuto, ya tienes tu botellita de vino y tu pan, y pasado otro minuto tu ensalada, bien fresquita y aliñada y, por supuesto, bien buena. Según has terminado y tras esperar un momento de cortesía, el camarero te retira el plato, y acto seguido tienes el segundo....Bien calentito, solomillo tierno, buena salsa y patatitas recien fritas...Mu rico, señores. Terminas y en seguida el postre, también muy bueno. Como colofón, chupito digestivo a cuenta de la casa. Y miras el reloj y, a no ser que te lo hayas tomado con calma, has comido como en tu propia casa en media hora.
Es el mesón, bar-restaurante o como quieras llamarlo de toda la vida...Lo que en Italia sería una Trattoría. Además en nuestro bar, todos son del Atleti. Lo indica la clientela, y cómo no, su decoración, de las más rojiblancas que conozco.
¡Qué ganas de volver!
Me encanta llegar los domingos bien prontito, a las 13:00, al bar, llamémosle "chirri". Ahí están ya algunos de mis amigos y, tras la barra, el gran Diego, su madre o su hermano. Apretón de manos muy cordial, clásicas preguntas tipo "qué tal la semana", "cómo crees que quedaremos esta tarde", "espero que ganemos, aunque bueno con el atleti ya se sabe", etc, etc.
Primera cañeja, con su correspondiente tapita, ¡qué grande eres Madrid! Otra cañita y otra tapita mientras nos ponemos de acuerdo sobre qué raciones pedimos. Yo siempre pujaré por los chopitos y casi siempre me salgo con la mía. Si no, unas bravitas, calamares, gambas...da igual lo que pidamos, porque siempre quedamos agusto.
Una vez comidos, un digestivo: algunos tomarán un pacharán fresquito de transición, mientras otros ya se animarán con un buen gintonic. Últimamente, parece que el Bombay Saphire es el que más nos tira. Y después de esto, toda la tarde cubateando, charlando, echando pasta a la máquina, comentando la jugada con el gran Diego, recibiendo a los que poco a poco se nos van uniendo, etc. Así hasta que empieza el partido.
Nunca me había preguntado cuál era el secreto de Diego y su familia para haber llegado a conseguir crear ese gran bar, esa gran casa. Pero el otro día, comiendo en su comedor, una pareja que comía en la mesa de al lado me dió la solución. Negocio familiar, trato personal, pero sin mariconadas ni etiquetas innecesarias, buena comida, tradicional, bien trabajada, servicio muy rápido, precios económicos, posibilidad de comer de menú, de raciones, de bocatas, etc, etc.
Y es que, es así. Hace unos meses, me quejaba de el trato recibido en aquel restaurante indio. El "chirri" es todo lo contrario. Llegas y de un plumazo miras en la pizarrita que hay en la puerta el menú. Aunque sabes que todo estará riquísimo, lo vas mirando, aunque sólo sea por costumbre. Saludas a Diego, le dices que quieres comer, te dice que pases al comedor sin perder tiempo, y su hermano te sienta y te dice rápidamente lo que hay ese día. Sin florituras ni cosas de esas. "Quiero una ensalada de pollo, solomillo a la pimienta y vino con casera". "Ok, ahora mismo". Toma castaña, en menos de 1 minuto, ya tienes tu botellita de vino y tu pan, y pasado otro minuto tu ensalada, bien fresquita y aliñada y, por supuesto, bien buena. Según has terminado y tras esperar un momento de cortesía, el camarero te retira el plato, y acto seguido tienes el segundo....Bien calentito, solomillo tierno, buena salsa y patatitas recien fritas...Mu rico, señores. Terminas y en seguida el postre, también muy bueno. Como colofón, chupito digestivo a cuenta de la casa. Y miras el reloj y, a no ser que te lo hayas tomado con calma, has comido como en tu propia casa en media hora.
Es el mesón, bar-restaurante o como quieras llamarlo de toda la vida...Lo que en Italia sería una Trattoría. Además en nuestro bar, todos son del Atleti. Lo indica la clientela, y cómo no, su decoración, de las más rojiblancas que conozco.
¡Qué ganas de volver!
martes, 3 de marzo de 2009
PRIMAVERA FUTBOLERA

Sí, ya falta poco. La primavera. ¡Qué grande! Grandes los domingos primaverales. Dentro de unas semanas ya estarán aquí esas grandes jornadas.
Menuda mezcla!! Domingo de primavera con fútbol. ¿Quién da más? ¿Quién quiere más? Yo, desde luego, no.
Ya me estoy viendo levantándome a media mañana, en manga corta yendo a la Latina con mis hermanillos mayores. Cuando llego se están tomando unas cañitas y me miran con cara sonriente, como diciendo “a ver qué chorrada suelta el niño”. Yo les devuelvo la sonrisa y me pido otra cañita de mahou bien fresquita. Pedimos unas raciones para compartir, de esas que nos gustan tanto a nosotros.
Hay algo que cambia respecto a unas semanas atrás. El sol ya pica, las chicas van más destapadas y parecen más contentas, y nuestra Latina ya empieza a llenarse de gente otra vez.
Poco a poco nos vamos entonando y yo ya le he pedido a Nachete unas 100 veces que me contrate, y el me ha dicho otras 100 veces que no, y Chemita se ha reído de la coña otras 100 veces.
Alguno se anima con un gin-tonic, y los demás cómo no, le seguimos. Ya somos unos cuantos y nos empedamos bastante.
Cuando quedan un par de horitas para el partido, vamos bajando al templo que también ha cambiado respecto a hace un par de semanas. Está más rojiblanco porque la gente ya ha metido los abrigos en los armarios y baja con su camiseta del Atleti. Es uno de los espectáculos más bonitos, ver a tantísima gente luciendo con orgullo los colores.
Empieza el partido. No nos enteramos de nada pero animamos más que nunca a causa del pedo.
¡Qué grande! Es el agustismo.¡Estamos tan agustito! Si gana el Atleti mejor que mejor, y si no, otra semana de mala hostia….hasta que llegue la siguiente sesión de Latina, cañas, gintonics, fútbol….el maravilloso ciclo de la vida.
Bendita primavera madrileña!
Menuda mezcla!! Domingo de primavera con fútbol. ¿Quién da más? ¿Quién quiere más? Yo, desde luego, no.
Ya me estoy viendo levantándome a media mañana, en manga corta yendo a la Latina con mis hermanillos mayores. Cuando llego se están tomando unas cañitas y me miran con cara sonriente, como diciendo “a ver qué chorrada suelta el niño”. Yo les devuelvo la sonrisa y me pido otra cañita de mahou bien fresquita. Pedimos unas raciones para compartir, de esas que nos gustan tanto a nosotros.
Hay algo que cambia respecto a unas semanas atrás. El sol ya pica, las chicas van más destapadas y parecen más contentas, y nuestra Latina ya empieza a llenarse de gente otra vez.
Poco a poco nos vamos entonando y yo ya le he pedido a Nachete unas 100 veces que me contrate, y el me ha dicho otras 100 veces que no, y Chemita se ha reído de la coña otras 100 veces.
Alguno se anima con un gin-tonic, y los demás cómo no, le seguimos. Ya somos unos cuantos y nos empedamos bastante.
Cuando quedan un par de horitas para el partido, vamos bajando al templo que también ha cambiado respecto a hace un par de semanas. Está más rojiblanco porque la gente ya ha metido los abrigos en los armarios y baja con su camiseta del Atleti. Es uno de los espectáculos más bonitos, ver a tantísima gente luciendo con orgullo los colores.
Empieza el partido. No nos enteramos de nada pero animamos más que nunca a causa del pedo.
¡Qué grande! Es el agustismo.¡Estamos tan agustito! Si gana el Atleti mejor que mejor, y si no, otra semana de mala hostia….hasta que llegue la siguiente sesión de Latina, cañas, gintonics, fútbol….el maravilloso ciclo de la vida.
Bendita primavera madrileña!
miércoles, 25 de febrero de 2009
Menú del día
Hola amigos. Os voy a relatar lo que me ocurrió el otro día en un restaurante indio, al lado de mi hogar.
Pero primero, vamos a sentar unas cuantas bases.
1º En España, o al menos en Madrid, cuando vas a un restaurante y pides el menú del día, sabes que a un precio razonable, te daran bien de comer, y que no tardarán demasiado en servirte.
2º No soy racista, o eso creo. No tengo nada en contra de la gente que viene a España a ganarse el pan honradamente, y no tengo ningún problema en que desarrollen sus formas de vida (véase por ejemplo abrir un restaurante) siempre y cuando no choquen con el desarrollo normal de la vida del país. Por ejemplo, jamás permitiría que un grupo de nigerianos lapidaran en nuestro territorio a una adúltera, aunque en su país sea algo normal.
3º En relación con el número 2º. Soy consumidor habitual de negocios extranjeros, como por ejemplo todo tipo de negocios regentados por chinos, kebabs turcos, mexicanos y muchos de los negocios que frecuento tienen empleados de todas las partes del mundo.
Dicho esto, vamos al ajo, al día de autos. Como dije arriba, iba yo muy feliz con mi querida madre y mi primo a comer a un restaurante indio que previamente una amiga del barrio nos había recomendado. Ese día les invitaba yo, ya que recientemente había cobrado un trabajo. Tras llegar al local, pedimos mesa y en seguida nos hubican sin mayor problema.
-¿Comemos de menú, o pedimos directamente de la carta?- Pregunté. Mi madre y mi primo estuvieron de acuerdo en pedir del menú, para que no me saliera demasiado caro.
Round 1: Intentamos pedir lo que vamos a tomar. Tras 5-10 minutos, no podría precisar con exactitud, uno de los dos camareros que atendía en el comedor (un comedor con unas 8 mesas, sólo la mitad de ellas ocupadas) tiene a bien tomarnos nota. Problema: El tío debía haber aterrizado en España hace 1 semana escasa, ya que tardó otros 5 minutos en apuntar 3 cocacolas, 3 rollitos no se qué, y 3 arrozes con pollo al curri y 2 panes al ajo y a la cebolla, o algo por el estilo.
Entreacto: Con bastante paciencia, vamos charlando de nuestras cosas cotidianas. A los pocos minutos llegan los refrescos. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20.
Round 2: Mamá dice - Hijo, voy a decirles algo, están tardando demasiado. - A lo que replico - Aguanta un poquito, que seguro que sale ya el primero-
A los 2 ó 3 minutos mi madre que no puede más, con suma educación le dice al otro camarero (que sí entendía bien el idioma): -Por favor, es que llevamos 20 minutos esperando y no vienen los primeros platos-. El indio, con tono bastante maleducado: -siñora, más clientes han pedido antes que vosotros-.
Entreacto 2: Sin mayor problema, nos traen los 3 royitos en seguida de las protestas de mi madre. Los terminamos y pasan 5,10,15 minutos.
Round 2: Mamá dice: - Señor, es que ya hace rato que terminamos el primero, y hace casi 1 hora que nos hemos sentado-. Camarero:-siñora, mas clientes antes que vosotros-. Ya, un poco harto de tan mala educación, le digo : - perdone, caballero, pero es que cuando pides un menú del día, esperas comer rápidamente. Es una de las razones de ser de los menús del día-. El indio, que debía estar programado, contesta: -siñor, más clientes antes que ustedes-.
Me empiezo a poner colorado y a apretar los dientes.
Entreacto 3: Llegan los segundos platos. Madre de Dios! dos siglos, anotando lo que vamos a tomar, y encima se equivoca. 1 arroz con pollo y 2 panes de esos.
Estalla mamá.
Round 3: Ya al borde del colapso, pero manteniendo su tranquilidad de siempre, mi madre dice:- oiga, tardan una hora en servirnos, y encima toman mal la nota.- Y ahora, el momento cum laude, y principal motivo de mi crisis nerviosa. El indio espeta: -siñora, yo nunca tener clientes como vosotros-.
Los tres nos quedamos callados. Tras 10 segundos procesando la información, digo: -primo, ¿el tío esta acaba de decir que nunca ha tenido clientes como nosotros no?-. Mi primo flipando: - Eso ha dicho-. Vale, no me he fumado nada.
Estallo. Dejando el billete sobre la mesa, me dirigo al indio: -Me cago en Mohandas Gandhi!! Ahí te pudras de lepra en el Ganges!!-. Me levanté y me marché, ante las miradas de incredulidad de mi madre, mi primo, y el resto de clientes. Cosa rara, en 1 hora de "comida" ése fue el único momento en el que me sentí plenamente a gusto.
De esto ya hace un mes y pico. Le sigo dando vueltas, y miro en mi memoria. Me han servido mal en muchos sitios, pero nunca me habían faltado al respeto de esa manera. Y nunca había visto a un recién llegado tratando de esa manera, humillando a mi madre, que lleva 45 añitos, desde que nació, en nuestro querido barrio.
Ahora, sólo espero que su negocio quiebre, y piensen un poco la próxima vez antes de abrir un negocio así. Tal vez deberían replantearse su futuro profesional.
Pero primero, vamos a sentar unas cuantas bases.
1º En España, o al menos en Madrid, cuando vas a un restaurante y pides el menú del día, sabes que a un precio razonable, te daran bien de comer, y que no tardarán demasiado en servirte.
2º No soy racista, o eso creo. No tengo nada en contra de la gente que viene a España a ganarse el pan honradamente, y no tengo ningún problema en que desarrollen sus formas de vida (véase por ejemplo abrir un restaurante) siempre y cuando no choquen con el desarrollo normal de la vida del país. Por ejemplo, jamás permitiría que un grupo de nigerianos lapidaran en nuestro territorio a una adúltera, aunque en su país sea algo normal.
3º En relación con el número 2º. Soy consumidor habitual de negocios extranjeros, como por ejemplo todo tipo de negocios regentados por chinos, kebabs turcos, mexicanos y muchos de los negocios que frecuento tienen empleados de todas las partes del mundo.
Dicho esto, vamos al ajo, al día de autos. Como dije arriba, iba yo muy feliz con mi querida madre y mi primo a comer a un restaurante indio que previamente una amiga del barrio nos había recomendado. Ese día les invitaba yo, ya que recientemente había cobrado un trabajo. Tras llegar al local, pedimos mesa y en seguida nos hubican sin mayor problema.
-¿Comemos de menú, o pedimos directamente de la carta?- Pregunté. Mi madre y mi primo estuvieron de acuerdo en pedir del menú, para que no me saliera demasiado caro.
Round 1: Intentamos pedir lo que vamos a tomar. Tras 5-10 minutos, no podría precisar con exactitud, uno de los dos camareros que atendía en el comedor (un comedor con unas 8 mesas, sólo la mitad de ellas ocupadas) tiene a bien tomarnos nota. Problema: El tío debía haber aterrizado en España hace 1 semana escasa, ya que tardó otros 5 minutos en apuntar 3 cocacolas, 3 rollitos no se qué, y 3 arrozes con pollo al curri y 2 panes al ajo y a la cebolla, o algo por el estilo.
Entreacto: Con bastante paciencia, vamos charlando de nuestras cosas cotidianas. A los pocos minutos llegan los refrescos. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20.
Round 2: Mamá dice - Hijo, voy a decirles algo, están tardando demasiado. - A lo que replico - Aguanta un poquito, que seguro que sale ya el primero-
A los 2 ó 3 minutos mi madre que no puede más, con suma educación le dice al otro camarero (que sí entendía bien el idioma): -Por favor, es que llevamos 20 minutos esperando y no vienen los primeros platos-. El indio, con tono bastante maleducado: -siñora, más clientes han pedido antes que vosotros-.
Entreacto 2: Sin mayor problema, nos traen los 3 royitos en seguida de las protestas de mi madre. Los terminamos y pasan 5,10,15 minutos.
Round 2: Mamá dice: - Señor, es que ya hace rato que terminamos el primero, y hace casi 1 hora que nos hemos sentado-. Camarero:-siñora, mas clientes antes que vosotros-. Ya, un poco harto de tan mala educación, le digo : - perdone, caballero, pero es que cuando pides un menú del día, esperas comer rápidamente. Es una de las razones de ser de los menús del día-. El indio, que debía estar programado, contesta: -siñor, más clientes antes que ustedes-.
Me empiezo a poner colorado y a apretar los dientes.
Entreacto 3: Llegan los segundos platos. Madre de Dios! dos siglos, anotando lo que vamos a tomar, y encima se equivoca. 1 arroz con pollo y 2 panes de esos.
Estalla mamá.
Round 3: Ya al borde del colapso, pero manteniendo su tranquilidad de siempre, mi madre dice:- oiga, tardan una hora en servirnos, y encima toman mal la nota.- Y ahora, el momento cum laude, y principal motivo de mi crisis nerviosa. El indio espeta: -siñora, yo nunca tener clientes como vosotros-.
Los tres nos quedamos callados. Tras 10 segundos procesando la información, digo: -primo, ¿el tío esta acaba de decir que nunca ha tenido clientes como nosotros no?-. Mi primo flipando: - Eso ha dicho-. Vale, no me he fumado nada.
Estallo. Dejando el billete sobre la mesa, me dirigo al indio: -Me cago en Mohandas Gandhi!! Ahí te pudras de lepra en el Ganges!!-. Me levanté y me marché, ante las miradas de incredulidad de mi madre, mi primo, y el resto de clientes. Cosa rara, en 1 hora de "comida" ése fue el único momento en el que me sentí plenamente a gusto.
De esto ya hace un mes y pico. Le sigo dando vueltas, y miro en mi memoria. Me han servido mal en muchos sitios, pero nunca me habían faltado al respeto de esa manera. Y nunca había visto a un recién llegado tratando de esa manera, humillando a mi madre, que lleva 45 añitos, desde que nació, en nuestro querido barrio.
Ahora, sólo espero que su negocio quiebre, y piensen un poco la próxima vez antes de abrir un negocio así. Tal vez deberían replantearse su futuro profesional.
domingo, 22 de febrero de 2009
DEMOCRACIA
Se supone que en democracia, el pueblo cede su poder a los partidos políticos, siendo el que obtiene la mayor parte de los votos el encargado de formar gobierno. Eso lo sabemos todos, no es nada nuevo.
También se supone que toda la clase política, desde Zapatero hasta el último diputado o senador, son los representantes del pueblo. Es un espejo, un termómetro, que tiene que reflejar las inquietudes, los deseos, las exigencias, etc, de todos los ciudadanos. El gobierno, deberá actuar en función de los deseos de sus votantes, que previamente han elegido a dicho partido porque se sienten identificados con su programa electoral (o eso se supone), y la oposición deberá hacer frente a éste gobierno según el pensamiento general de aquellos que le han dado su voto.
Hasta aquí todo bien, es la teoría, y es preciosa. Me encanta.
Ahora bien, voy al asunto que me jode y que me pone de los nervios. Me pone de muy mala hostia. ¿Es la trama de espionaje y corrupción que vive el PP, el reflejo de los deseos sus votantes? Y los que votaron al PSOE, ¿qué coños tienen que ver con las cenas, las cacerías entre nada menos que el ministro de justicia y Garzón en pleno proceso para esclarecer qué ha ocurrido en el seno del PP?
Qué tenemos que ver los españoles en los debates absurdos entre gobierno y oposición, que en lugar de velar por el bien de sus ciudadanos, llevar a las cámaras sus inquietudes, y ser su reflejo en las Cortes, se dedican a tirarse los trastos encima, a faltarse al respeto, y a mirar sólo por el bien del partido. Pero el bien del partido en sí, y no por el bien del partido como reflejo de un porcentaje de la población.
Cuando yo estoy en un bar con los colegas y hablamos de política (tengo amigos de prácticamente todas las tendencias que uno se pueda imaginar), no nos insultamos ni nos faltamos al respeto (o al menos, lo hacemos en un tono de coña, en el contexto de amistad y camaradería). Y lo que es más importante, no nos preocupa demasiado que el PP o el PSOE estén más o menos fuertes internamente. Nos importa más que de verdad el Gobierno haga todo lo posible por hacer frente a la crisis, que haga todo lo posible para que todo el pueblo español disfrute de una calidad de vida al menos aceptable, que regule la inmigración, que se preocupe por la seguridad ciudadana, que se asegure que en todos los territorios que conforman España, todos los ciudadanos disfruten de libertad para expresarse sin miedo a ser mirado mal (o algo peor) y que todos puedan elegir qué idioma hablar.
También me jode muchísimo que sean mentirosos. Todos lo hacen y se quedan tan anchos. El de las cejas puntiagudas: -¡venga, que vamos a por el pleno empleo!- . Y una leche, pleno empleo. Y que no diga que no sabía que venía la crisis. Se lo avisaron, ya había síntomas…Y ahora en el congreso tenemos que aguantar que el cejas desvíe la atención con todo el tema de los 007, y que los de Génova en lugar de proponerle soluciones para mejorar la situación del país, se preocupen de limpiar su propia imagen. Por mucho que os duchéis, me dais mucho más asco que pensar en María Antonia Iglesias cagando.
También el predecesor del cejas mintió, o fue cómplice de un mentiroso, véase el predecesor de Barak. Y no sólo eso, si no que desoyendo las masivas manifestaciones populares, le dio su apoyo. Y encima, sospecho que por culpa de ese apoyo, unos hijosdelagranputa del otro lado del mediterráneo, nos metieron unas cuantas bombas por el culete. Y seguro que todos, o casi todos los que aquel día fallecieron, no estuvieron a favor de la susodicha guerra. Los que toman las decisiones ese día no viajaban en tren ni vivían en el extrarradio. Y con esto no quiero decir que justifique los ataques, ni que tendrían que haberse cargado a nuestros políticos. Dios me libre. Ojala no hubiera habido guerra, ojala no hubiera terroristas, ojala no hubieran decidido tomar represalias contra gente inocente (y que muy probablemente estaba en contra de la guerra), ojala no hubiera habido ataques y ojala no hubiera muerto gente. Pero hubo guerra, hay terroristas, decidieron atacar y se cargaron a un puñado de gente que simplemente había madrugado para ir a trabajar. Y mientras, nuestros “representantes” tomaban el café en su oficina, muy bien protegidos.
(Perdón por el royo. He empezado hablado de una cosa y he acabado con otra. Pero creo que ha quedado claro todo.)
También se supone que toda la clase política, desde Zapatero hasta el último diputado o senador, son los representantes del pueblo. Es un espejo, un termómetro, que tiene que reflejar las inquietudes, los deseos, las exigencias, etc, de todos los ciudadanos. El gobierno, deberá actuar en función de los deseos de sus votantes, que previamente han elegido a dicho partido porque se sienten identificados con su programa electoral (o eso se supone), y la oposición deberá hacer frente a éste gobierno según el pensamiento general de aquellos que le han dado su voto.
Hasta aquí todo bien, es la teoría, y es preciosa. Me encanta.
Ahora bien, voy al asunto que me jode y que me pone de los nervios. Me pone de muy mala hostia. ¿Es la trama de espionaje y corrupción que vive el PP, el reflejo de los deseos sus votantes? Y los que votaron al PSOE, ¿qué coños tienen que ver con las cenas, las cacerías entre nada menos que el ministro de justicia y Garzón en pleno proceso para esclarecer qué ha ocurrido en el seno del PP?
Qué tenemos que ver los españoles en los debates absurdos entre gobierno y oposición, que en lugar de velar por el bien de sus ciudadanos, llevar a las cámaras sus inquietudes, y ser su reflejo en las Cortes, se dedican a tirarse los trastos encima, a faltarse al respeto, y a mirar sólo por el bien del partido. Pero el bien del partido en sí, y no por el bien del partido como reflejo de un porcentaje de la población.
Cuando yo estoy en un bar con los colegas y hablamos de política (tengo amigos de prácticamente todas las tendencias que uno se pueda imaginar), no nos insultamos ni nos faltamos al respeto (o al menos, lo hacemos en un tono de coña, en el contexto de amistad y camaradería). Y lo que es más importante, no nos preocupa demasiado que el PP o el PSOE estén más o menos fuertes internamente. Nos importa más que de verdad el Gobierno haga todo lo posible por hacer frente a la crisis, que haga todo lo posible para que todo el pueblo español disfrute de una calidad de vida al menos aceptable, que regule la inmigración, que se preocupe por la seguridad ciudadana, que se asegure que en todos los territorios que conforman España, todos los ciudadanos disfruten de libertad para expresarse sin miedo a ser mirado mal (o algo peor) y que todos puedan elegir qué idioma hablar.
También me jode muchísimo que sean mentirosos. Todos lo hacen y se quedan tan anchos. El de las cejas puntiagudas: -¡venga, que vamos a por el pleno empleo!- . Y una leche, pleno empleo. Y que no diga que no sabía que venía la crisis. Se lo avisaron, ya había síntomas…Y ahora en el congreso tenemos que aguantar que el cejas desvíe la atención con todo el tema de los 007, y que los de Génova en lugar de proponerle soluciones para mejorar la situación del país, se preocupen de limpiar su propia imagen. Por mucho que os duchéis, me dais mucho más asco que pensar en María Antonia Iglesias cagando.
También el predecesor del cejas mintió, o fue cómplice de un mentiroso, véase el predecesor de Barak. Y no sólo eso, si no que desoyendo las masivas manifestaciones populares, le dio su apoyo. Y encima, sospecho que por culpa de ese apoyo, unos hijosdelagranputa del otro lado del mediterráneo, nos metieron unas cuantas bombas por el culete. Y seguro que todos, o casi todos los que aquel día fallecieron, no estuvieron a favor de la susodicha guerra. Los que toman las decisiones ese día no viajaban en tren ni vivían en el extrarradio. Y con esto no quiero decir que justifique los ataques, ni que tendrían que haberse cargado a nuestros políticos. Dios me libre. Ojala no hubiera habido guerra, ojala no hubiera terroristas, ojala no hubieran decidido tomar represalias contra gente inocente (y que muy probablemente estaba en contra de la guerra), ojala no hubiera habido ataques y ojala no hubiera muerto gente. Pero hubo guerra, hay terroristas, decidieron atacar y se cargaron a un puñado de gente que simplemente había madrugado para ir a trabajar. Y mientras, nuestros “representantes” tomaban el café en su oficina, muy bien protegidos.
(Perdón por el royo. He empezado hablado de una cosa y he acabado con otra. Pero creo que ha quedado claro todo.)
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