Hola amigos. Os voy a relatar lo que me ocurrió el otro día en un restaurante indio, al lado de mi hogar.
Pero primero, vamos a sentar unas cuantas bases.
1º En España, o al menos en Madrid, cuando vas a un restaurante y pides el menú del día, sabes que a un precio razonable, te daran bien de comer, y que no tardarán demasiado en servirte.
2º No soy racista, o eso creo. No tengo nada en contra de la gente que viene a España a ganarse el pan honradamente, y no tengo ningún problema en que desarrollen sus formas de vida (véase por ejemplo abrir un restaurante) siempre y cuando no choquen con el desarrollo normal de la vida del país. Por ejemplo, jamás permitiría que un grupo de nigerianos lapidaran en nuestro territorio a una adúltera, aunque en su país sea algo normal.
3º En relación con el número 2º. Soy consumidor habitual de negocios extranjeros, como por ejemplo todo tipo de negocios regentados por chinos, kebabs turcos, mexicanos y muchos de los negocios que frecuento tienen empleados de todas las partes del mundo.
Dicho esto, vamos al ajo, al día de autos. Como dije arriba, iba yo muy feliz con mi querida madre y mi primo a comer a un restaurante indio que previamente una amiga del barrio nos había recomendado. Ese día les invitaba yo, ya que recientemente había cobrado un trabajo. Tras llegar al local, pedimos mesa y en seguida nos hubican sin mayor problema.
-¿Comemos de menú, o pedimos directamente de la carta?- Pregunté. Mi madre y mi primo estuvieron de acuerdo en pedir del menú, para que no me saliera demasiado caro.
Round 1: Intentamos pedir lo que vamos a tomar. Tras 5-10 minutos, no podría precisar con exactitud, uno de los dos camareros que atendía en el comedor (un comedor con unas 8 mesas, sólo la mitad de ellas ocupadas) tiene a bien tomarnos nota. Problema: El tío debía haber aterrizado en España hace 1 semana escasa, ya que tardó otros 5 minutos en apuntar 3 cocacolas, 3 rollitos no se qué, y 3 arrozes con pollo al curri y 2 panes al ajo y a la cebolla, o algo por el estilo.
Entreacto: Con bastante paciencia, vamos charlando de nuestras cosas cotidianas. A los pocos minutos llegan los refrescos. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20.
Round 2: Mamá dice - Hijo, voy a decirles algo, están tardando demasiado. - A lo que replico - Aguanta un poquito, que seguro que sale ya el primero-
A los 2 ó 3 minutos mi madre que no puede más, con suma educación le dice al otro camarero (que sí entendía bien el idioma): -Por favor, es que llevamos 20 minutos esperando y no vienen los primeros platos-. El indio, con tono bastante maleducado: -siñora, más clientes han pedido antes que vosotros-.
Entreacto 2: Sin mayor problema, nos traen los 3 royitos en seguida de las protestas de mi madre. Los terminamos y pasan 5,10,15 minutos.
Round 2: Mamá dice: - Señor, es que ya hace rato que terminamos el primero, y hace casi 1 hora que nos hemos sentado-. Camarero:-siñora, mas clientes antes que vosotros-. Ya, un poco harto de tan mala educación, le digo : - perdone, caballero, pero es que cuando pides un menú del día, esperas comer rápidamente. Es una de las razones de ser de los menús del día-. El indio, que debía estar programado, contesta: -siñor, más clientes antes que ustedes-.
Me empiezo a poner colorado y a apretar los dientes.
Entreacto 3: Llegan los segundos platos. Madre de Dios! dos siglos, anotando lo que vamos a tomar, y encima se equivoca. 1 arroz con pollo y 2 panes de esos.
Estalla mamá.
Round 3: Ya al borde del colapso, pero manteniendo su tranquilidad de siempre, mi madre dice:- oiga, tardan una hora en servirnos, y encima toman mal la nota.- Y ahora, el momento cum laude, y principal motivo de mi crisis nerviosa. El indio espeta: -siñora, yo nunca tener clientes como vosotros-.
Los tres nos quedamos callados. Tras 10 segundos procesando la información, digo: -primo, ¿el tío esta acaba de decir que nunca ha tenido clientes como nosotros no?-. Mi primo flipando: - Eso ha dicho-. Vale, no me he fumado nada.
Estallo. Dejando el billete sobre la mesa, me dirigo al indio: -Me cago en Mohandas Gandhi!! Ahí te pudras de lepra en el Ganges!!-. Me levanté y me marché, ante las miradas de incredulidad de mi madre, mi primo, y el resto de clientes. Cosa rara, en 1 hora de "comida" ése fue el único momento en el que me sentí plenamente a gusto.
De esto ya hace un mes y pico. Le sigo dando vueltas, y miro en mi memoria. Me han servido mal en muchos sitios, pero nunca me habían faltado al respeto de esa manera. Y nunca había visto a un recién llegado tratando de esa manera, humillando a mi madre, que lleva 45 añitos, desde que nació, en nuestro querido barrio.
Ahora, sólo espero que su negocio quiebre, y piensen un poco la próxima vez antes de abrir un negocio así. Tal vez deberían replantearse su futuro profesional.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario