viernes, 22 de mayo de 2009

El pijerío

Los pijos. Hay quien considerará que soy uno de ellos. Pero muchos de ellos, cuando me conocen, no me consideran uno de los suyos. A mí me la suda: soy un tío que le gusta el Atleti, el rock´n´roll, el norte, el agustismo y vestir bien.
Bueno, voy a tratar de definir el pijerío, a los pijos. Los conozco muy bien.´
Para empezar, me gustaría decir que el pijerío no tiene por qué adquirirse de nacimiento. De hecho conozco a muchísimos pijos que ni visten de ralph lauren, ni dicen o sea, ni veranean en marbella, ni viven en la Moraleja. De hecho, a veces, el que más odia a los pijos es el más pijo.
Veamos los tipos de pijos:

*Pijo que lo es porque ha nacido así y no conoce otra cosa pero que es buena gente: Viene de lo que se suele llamar una buena familia. Ha recibido una educación conservadora. Tiene buenos modales y prácticamente solo conoce a gente de alta posición económico-social. Cuando llega a la universidad, conoce a gente de fuera de su burbuja y descubre que son como él, que no son bichos verdes. No tiene demasiados prejucios sociales ni económicos, aunque puede que en lo que toque el terreno moral sí que los tenga. La gente se sorprendería de lo buena gente que puede llegar a ser este tipo de sujeto, que tras su pelo peinado con ralla, sus pantalones de pinzas y sus camisas, esconde una gran persona, con la que se puede llegar a una gran amistad.

*Pijo porque ha nacido así, es un gilipoyas y es incapaz de ver más allá de su flequillo: Estos son muy guays. Han sido los guays en el cole, populares que dicen en las series americanas. Sus padres les han educado muy bien en unas cuantas gilipoyeces, pero son, seguramente las personas más maleducadas del país. Miran por encima del hombro, suelen pelearse bastante (aunque casi todos reciben alguna vez su merecido), pasan gratis en los garitos, no pagan copas, son incapaces de relacionarse con alguien que no esté dentro de su mundo. Prefieren a un pijo de toda la vida sin mucha pasta, que a un nuevo rico que no pertenezca a su mundillo. Su estética es una mezcla de pijo de toda la vida y lo que esté de moda en el momento. Subnormales perdidos. No hay duda.

*Los pijos normales: Lo que yo llamo pijo normal es un derivado del primer tipo que hemos visto. Son de una familia de clase media o medio-alta, aunque sus abuelos fueron gente con pasta o aristócratas. Sus padres les han dado una buena educación también, bastante más liberal que a los primeros. Normalmente estudian en colegios concertados. Pueden salir por cualquier lado: seguiran siendo pijos, pueden pasarse a lo que sería una persona normal, se unirán a alguna tribu urbana o cualquier cosa. Son bastante versátiles. Pueden salir por pachá, por malasaña, por argüelles o por sitios alternativos. En la uni se relacionan con cualquiera, buscan antes alguien con una personalidad parecida a ellos, que a un pijo que no tenga nada que ver con él. No les importa ponerse una camiseta, unas zapatillas o lo que sea. Dentro de una generación se habrán entremezclado totalmente con lo que llamamos la gente normal.
Hasta ahora sólo he hablado de pijos en masculino, porque no sabría diferenciar con tanta precisión los subgrupos de pijas. El siguiente grupo es totalmente unisex:

*Los y las famosas pijipis: están a su vez divididos en dos subgrupos:

-Grupo correcto: Son derivados del último grupo que hemos visto. En el cole o en la uni, conocen a alguien que les enseña música, planes y cosas diferentes a lo que está acostumbrado/a. Sin obsesionarse, va cambiando su personalidad, y se convierte en una persona normal/bohemia/hippie a partes iguales. No se obsesiona con los pijos y las pijas. Seguramente no cambie nunca. Persona sin prejuicios, buena cultura musical y muy buena educación. Irá con el pelo largo o sin peinar, y su imagen es bastante variable, pero no se obsesionan con ella. Desde luego su ropa, pija no es.

-Grupo incorrecto, gilipoyas perdidos: En el cole o en la uni, también conocen el movimiento normal/bohemio/hippie y sufren un cambio radical en sus vidas: Se pueden dejar rastas, cortes de pelo imposibles, estarse varios días sin duchar para parecer lo que no son, se esfuerzan en afianzar muchísimo su imagen con prendas que les vayan con la impresion que quieren dar. Empiezan a odiar todo lo que huela a pijo, aunque luego vivan en la calle Serrano, miran mal a los pijos, y les pone cachondísimos/as cualquier cosa que huela a malasaña, antisistema, antipijo y anti burgués. Sin darse cuenta, su mentalidad sigue siendo pija, porque la obsesión que tienen por reforzar su imagen, y el hate que desprenden, les convierten en otro tipo de pijos/as. Esto les dura de 1 a 3 años. Luego, casi todos/as vuelven al segundo tipo que hemos visto (el subnormal perdido). En este grupo, incluyo a los aternapijos, que les da por una época de pasados, comprarse ropa en fuencarral, llevar camisetas de pelis de tarantino aunque no las hayan visto, ir al low o al deep, etc, etc. Les dura también 1 o 3 años, pero no odian tanto lo pijo, sino que simplemente se desligan temporalmente.

*Los nuevos ricos que quieren ser pijos: Son muy odiosos, ya que se esfuerzan en aparentar, aunque en el terreno más personal son muy campechanos y buena gente. Se fijan mucho en los pijos de siempre para imitarlos, aunque hay cosas que llevan muchos años en aprenderse. Sus modales en cuanto a etiqueta y esas chorradas no son muy buenos, pero al fin y al cabo si sus padres les han dado una buena educación, en las cosas importantes de verdad son muy educados. Hay una variante de estos nuevos ricos, que son los malcriados. Son los hijos de aquellos que se creen que porque ahora tienen dinero, todo lo pueden. Permiten todo a sus hijos: ropa, viajes hipercaros, cochazos, dinero a cascoporro, estudio en colegios de paga-y-apruebas. Encima no tienen ni un ápice de buena educación. Quieren ser como los pijos guays, y algunos alcanzan esa fatídica meta.

*El pijo de clase media: Es gente normal de clase media e incluso media-baja, que no odia lo pijo, e incluso se une a ellos. Son buena gente, visten como un pijo sin ser exagerados, se mueven por garitos medio pijos y no tienen ningún prejuicio. Son capaces de hacer botellón de calimocho en un parque de Pitis con un punkie, un hippie, un bakaleta y un rockerillo o bien tomar copas en un parque de la Castellana con quien sea. Son muy versátiles, no ponen etiquetas. En definitiva, gente de puta madre.

*La gente normal que son pijos porque odian a muerte lo pijo: Son aquellos de clase media o media-baja, que odian a los pijos, la mayoría de ellos sin conocimiento de causa. Su obsesión por lo pijo les roba mucho tiempo de su vida personal. Les tienen mucha envidia, en realidad. Su facilidad para poner etiquetas a la gente, su intransigencia y sus prejucios les convierte en pijos. Poca gente es consciente de la existencia de este tipo de pijos.
Hay más grupos y subgrupos, pero estos son los principales. Hay pijos no catalogados, fruto de la conexión de los grupos mencionados. Esto no es una Biblia, pero sí una buena aproximación. Espero que me haya explicado bien y que os haya aclarado, entretenido o divertido.
A los que no os guste, lo siento pero me aburría.

sábado, 16 de mayo de 2009

Visite nuestro bar

Qué grande es la sensación de tener un bar. No me refiero a ser el dueño, si no el bar al que vas habitualmente. El bar en el que te sientes como en casa. Sí, sí, ese bar en el que te tratan como a un rey, y en el cual tu ya te mueves como pez en el agua.

Me encanta llegar los domingos bien prontito, a las 13:00, al bar, llamémosle "chirri". Ahí están ya algunos de mis amigos y, tras la barra, el gran Diego, su madre o su hermano. Apretón de manos muy cordial, clásicas preguntas tipo "qué tal la semana", "cómo crees que quedaremos esta tarde", "espero que ganemos, aunque bueno con el atleti ya se sabe", etc, etc.

Primera cañeja, con su correspondiente tapita, ¡qué grande eres Madrid! Otra cañita y otra tapita mientras nos ponemos de acuerdo sobre qué raciones pedimos. Yo siempre pujaré por los chopitos y casi siempre me salgo con la mía. Si no, unas bravitas, calamares, gambas...da igual lo que pidamos, porque siempre quedamos agusto.

Una vez comidos, un digestivo: algunos tomarán un pacharán fresquito de transición, mientras otros ya se animarán con un buen gintonic. Últimamente, parece que el Bombay Saphire es el que más nos tira. Y después de esto, toda la tarde cubateando, charlando, echando pasta a la máquina, comentando la jugada con el gran Diego, recibiendo a los que poco a poco se nos van uniendo, etc. Así hasta que empieza el partido.

Nunca me había preguntado cuál era el secreto de Diego y su familia para haber llegado a conseguir crear ese gran bar, esa gran casa. Pero el otro día, comiendo en su comedor, una pareja que comía en la mesa de al lado me dió la solución. Negocio familiar, trato personal, pero sin mariconadas ni etiquetas innecesarias, buena comida, tradicional, bien trabajada, servicio muy rápido, precios económicos, posibilidad de comer de menú, de raciones, de bocatas, etc, etc.

Y es que, es así. Hace unos meses, me quejaba de el trato recibido en aquel restaurante indio. El "chirri" es todo lo contrario. Llegas y de un plumazo miras en la pizarrita que hay en la puerta el menú. Aunque sabes que todo estará riquísimo, lo vas mirando, aunque sólo sea por costumbre. Saludas a Diego, le dices que quieres comer, te dice que pases al comedor sin perder tiempo, y su hermano te sienta y te dice rápidamente lo que hay ese día. Sin florituras ni cosas de esas. "Quiero una ensalada de pollo, solomillo a la pimienta y vino con casera". "Ok, ahora mismo". Toma castaña, en menos de 1 minuto, ya tienes tu botellita de vino y tu pan, y pasado otro minuto tu ensalada, bien fresquita y aliñada y, por supuesto, bien buena. Según has terminado y tras esperar un momento de cortesía, el camarero te retira el plato, y acto seguido tienes el segundo....Bien calentito, solomillo tierno, buena salsa y patatitas recien fritas...Mu rico, señores. Terminas y en seguida el postre, también muy bueno. Como colofón, chupito digestivo a cuenta de la casa. Y miras el reloj y, a no ser que te lo hayas tomado con calma, has comido como en tu propia casa en media hora.
Es el mesón, bar-restaurante o como quieras llamarlo de toda la vida...Lo que en Italia sería una Trattoría. Además en nuestro bar, todos son del Atleti. Lo indica la clientela, y cómo no, su decoración, de las más rojiblancas que conozco.
¡Qué ganas de volver!