miércoles, 25 de febrero de 2009

Menú del día

Hola amigos. Os voy a relatar lo que me ocurrió el otro día en un restaurante indio, al lado de mi hogar.
Pero primero, vamos a sentar unas cuantas bases.
1º En España, o al menos en Madrid, cuando vas a un restaurante y pides el menú del día, sabes que a un precio razonable, te daran bien de comer, y que no tardarán demasiado en servirte.
2º No soy racista, o eso creo. No tengo nada en contra de la gente que viene a España a ganarse el pan honradamente, y no tengo ningún problema en que desarrollen sus formas de vida (véase por ejemplo abrir un restaurante) siempre y cuando no choquen con el desarrollo normal de la vida del país. Por ejemplo, jamás permitiría que un grupo de nigerianos lapidaran en nuestro territorio a una adúltera, aunque en su país sea algo normal.
3º En relación con el número 2º. Soy consumidor habitual de negocios extranjeros, como por ejemplo todo tipo de negocios regentados por chinos, kebabs turcos, mexicanos y muchos de los negocios que frecuento tienen empleados de todas las partes del mundo.
Dicho esto, vamos al ajo, al día de autos. Como dije arriba, iba yo muy feliz con mi querida madre y mi primo a comer a un restaurante indio que previamente una amiga del barrio nos había recomendado. Ese día les invitaba yo, ya que recientemente había cobrado un trabajo. Tras llegar al local, pedimos mesa y en seguida nos hubican sin mayor problema.
-¿Comemos de menú, o pedimos directamente de la carta?- Pregunté. Mi madre y mi primo estuvieron de acuerdo en pedir del menú, para que no me saliera demasiado caro.
Round 1: Intentamos pedir lo que vamos a tomar. Tras 5-10 minutos, no podría precisar con exactitud, uno de los dos camareros que atendía en el comedor (un comedor con unas 8 mesas, sólo la mitad de ellas ocupadas) tiene a bien tomarnos nota. Problema: El tío debía haber aterrizado en España hace 1 semana escasa, ya que tardó otros 5 minutos en apuntar 3 cocacolas, 3 rollitos no se qué, y 3 arrozes con pollo al curri y 2 panes al ajo y a la cebolla, o algo por el estilo.
Entreacto: Con bastante paciencia, vamos charlando de nuestras cosas cotidianas. A los pocos minutos llegan los refrescos. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20.
Round 2: Mamá dice - Hijo, voy a decirles algo, están tardando demasiado. - A lo que replico - Aguanta un poquito, que seguro que sale ya el primero-
A los 2 ó 3 minutos mi madre que no puede más, con suma educación le dice al otro camarero (que sí entendía bien el idioma): -Por favor, es que llevamos 20 minutos esperando y no vienen los primeros platos-. El indio, con tono bastante maleducado: -siñora, más clientes han pedido antes que vosotros-.
Entreacto 2: Sin mayor problema, nos traen los 3 royitos en seguida de las protestas de mi madre. Los terminamos y pasan 5,10,15 minutos.
Round 2: Mamá dice: - Señor, es que ya hace rato que terminamos el primero, y hace casi 1 hora que nos hemos sentado-. Camarero:-siñora, mas clientes antes que vosotros-. Ya, un poco harto de tan mala educación, le digo : - perdone, caballero, pero es que cuando pides un menú del día, esperas comer rápidamente. Es una de las razones de ser de los menús del día-. El indio, que debía estar programado, contesta: -siñor, más clientes antes que ustedes-.
Me empiezo a poner colorado y a apretar los dientes.
Entreacto 3: Llegan los segundos platos. Madre de Dios! dos siglos, anotando lo que vamos a tomar, y encima se equivoca. 1 arroz con pollo y 2 panes de esos.
Estalla mamá.
Round 3: Ya al borde del colapso, pero manteniendo su tranquilidad de siempre, mi madre dice:- oiga, tardan una hora en servirnos, y encima toman mal la nota.- Y ahora, el momento cum laude, y principal motivo de mi crisis nerviosa. El indio espeta: -siñora, yo nunca tener clientes como vosotros-.
Los tres nos quedamos callados. Tras 10 segundos procesando la información, digo: -primo, ¿el tío esta acaba de decir que nunca ha tenido clientes como nosotros no?-. Mi primo flipando: - Eso ha dicho-. Vale, no me he fumado nada.
Estallo. Dejando el billete sobre la mesa, me dirigo al indio: -Me cago en Mohandas Gandhi!! Ahí te pudras de lepra en el Ganges!!-. Me levanté y me marché, ante las miradas de incredulidad de mi madre, mi primo, y el resto de clientes. Cosa rara, en 1 hora de "comida" ése fue el único momento en el que me sentí plenamente a gusto.
De esto ya hace un mes y pico. Le sigo dando vueltas, y miro en mi memoria. Me han servido mal en muchos sitios, pero nunca me habían faltado al respeto de esa manera. Y nunca había visto a un recién llegado tratando de esa manera, humillando a mi madre, que lleva 45 añitos, desde que nació, en nuestro querido barrio.
Ahora, sólo espero que su negocio quiebre, y piensen un poco la próxima vez antes de abrir un negocio así. Tal vez deberían replantearse su futuro profesional.

domingo, 22 de febrero de 2009

DEMOCRACIA

Se supone que en democracia, el pueblo cede su poder a los partidos políticos, siendo el que obtiene la mayor parte de los votos el encargado de formar gobierno. Eso lo sabemos todos, no es nada nuevo.
También se supone que toda la clase política, desde Zapatero hasta el último diputado o senador, son los representantes del pueblo. Es un espejo, un termómetro, que tiene que reflejar las inquietudes, los deseos, las exigencias, etc, de todos los ciudadanos. El gobierno, deberá actuar en función de los deseos de sus votantes, que previamente han elegido a dicho partido porque se sienten identificados con su programa electoral (o eso se supone), y la oposición deberá hacer frente a éste gobierno según el pensamiento general de aquellos que le han dado su voto.
Hasta aquí todo bien, es la teoría, y es preciosa. Me encanta.
Ahora bien, voy al asunto que me jode y que me pone de los nervios. Me pone de muy mala hostia. ¿Es la trama de espionaje y corrupción que vive el PP, el reflejo de los deseos sus votantes? Y los que votaron al PSOE, ¿qué coños tienen que ver con las cenas, las cacerías entre nada menos que el ministro de justicia y Garzón en pleno proceso para esclarecer qué ha ocurrido en el seno del PP?
Qué tenemos que ver los españoles en los debates absurdos entre gobierno y oposición, que en lugar de velar por el bien de sus ciudadanos, llevar a las cámaras sus inquietudes, y ser su reflejo en las Cortes, se dedican a tirarse los trastos encima, a faltarse al respeto, y a mirar sólo por el bien del partido. Pero el bien del partido en sí, y no por el bien del partido como reflejo de un porcentaje de la población.
Cuando yo estoy en un bar con los colegas y hablamos de política (tengo amigos de prácticamente todas las tendencias que uno se pueda imaginar), no nos insultamos ni nos faltamos al respeto (o al menos, lo hacemos en un tono de coña, en el contexto de amistad y camaradería). Y lo que es más importante, no nos preocupa demasiado que el PP o el PSOE estén más o menos fuertes internamente. Nos importa más que de verdad el Gobierno haga todo lo posible por hacer frente a la crisis, que haga todo lo posible para que todo el pueblo español disfrute de una calidad de vida al menos aceptable, que regule la inmigración, que se preocupe por la seguridad ciudadana, que se asegure que en todos los territorios que conforman España, todos los ciudadanos disfruten de libertad para expresarse sin miedo a ser mirado mal (o algo peor) y que todos puedan elegir qué idioma hablar.
También me jode muchísimo que sean mentirosos. Todos lo hacen y se quedan tan anchos. El de las cejas puntiagudas: -¡venga, que vamos a por el pleno empleo!- . Y una leche, pleno empleo. Y que no diga que no sabía que venía la crisis. Se lo avisaron, ya había síntomas…Y ahora en el congreso tenemos que aguantar que el cejas desvíe la atención con todo el tema de los 007, y que los de Génova en lugar de proponerle soluciones para mejorar la situación del país, se preocupen de limpiar su propia imagen. Por mucho que os duchéis, me dais mucho más asco que pensar en María Antonia Iglesias cagando.
También el predecesor del cejas mintió, o fue cómplice de un mentiroso, véase el predecesor de Barak. Y no sólo eso, si no que desoyendo las masivas manifestaciones populares, le dio su apoyo. Y encima, sospecho que por culpa de ese apoyo, unos hijosdelagranputa del otro lado del mediterráneo, nos metieron unas cuantas bombas por el culete. Y seguro que todos, o casi todos los que aquel día fallecieron, no estuvieron a favor de la susodicha guerra. Los que toman las decisiones ese día no viajaban en tren ni vivían en el extrarradio. Y con esto no quiero decir que justifique los ataques, ni que tendrían que haberse cargado a nuestros políticos. Dios me libre. Ojala no hubiera habido guerra, ojala no hubiera terroristas, ojala no hubieran decidido tomar represalias contra gente inocente (y que muy probablemente estaba en contra de la guerra), ojala no hubiera habido ataques y ojala no hubiera muerto gente. Pero hubo guerra, hay terroristas, decidieron atacar y se cargaron a un puñado de gente que simplemente había madrugado para ir a trabajar. Y mientras, nuestros “representantes” tomaban el café en su oficina, muy bien protegidos.

(Perdón por el royo. He empezado hablado de una cosa y he acabado con otra. Pero creo que ha quedado claro todo.)