Se supone que en democracia, el pueblo cede su poder a los partidos políticos, siendo el que obtiene la mayor parte de los votos el encargado de formar gobierno. Eso lo sabemos todos, no es nada nuevo.
También se supone que toda la clase política, desde Zapatero hasta el último diputado o senador, son los representantes del pueblo. Es un espejo, un termómetro, que tiene que reflejar las inquietudes, los deseos, las exigencias, etc, de todos los ciudadanos. El gobierno, deberá actuar en función de los deseos de sus votantes, que previamente han elegido a dicho partido porque se sienten identificados con su programa electoral (o eso se supone), y la oposición deberá hacer frente a éste gobierno según el pensamiento general de aquellos que le han dado su voto.
Hasta aquí todo bien, es la teoría, y es preciosa. Me encanta.
Ahora bien, voy al asunto que me jode y que me pone de los nervios. Me pone de muy mala hostia. ¿Es la trama de espionaje y corrupción que vive el PP, el reflejo de los deseos sus votantes? Y los que votaron al PSOE, ¿qué coños tienen que ver con las cenas, las cacerías entre nada menos que el ministro de justicia y Garzón en pleno proceso para esclarecer qué ha ocurrido en el seno del PP?
Qué tenemos que ver los españoles en los debates absurdos entre gobierno y oposición, que en lugar de velar por el bien de sus ciudadanos, llevar a las cámaras sus inquietudes, y ser su reflejo en las Cortes, se dedican a tirarse los trastos encima, a faltarse al respeto, y a mirar sólo por el bien del partido. Pero el bien del partido en sí, y no por el bien del partido como reflejo de un porcentaje de la población.
Cuando yo estoy en un bar con los colegas y hablamos de política (tengo amigos de prácticamente todas las tendencias que uno se pueda imaginar), no nos insultamos ni nos faltamos al respeto (o al menos, lo hacemos en un tono de coña, en el contexto de amistad y camaradería). Y lo que es más importante, no nos preocupa demasiado que el PP o el PSOE estén más o menos fuertes internamente. Nos importa más que de verdad el Gobierno haga todo lo posible por hacer frente a la crisis, que haga todo lo posible para que todo el pueblo español disfrute de una calidad de vida al menos aceptable, que regule la inmigración, que se preocupe por la seguridad ciudadana, que se asegure que en todos los territorios que conforman España, todos los ciudadanos disfruten de libertad para expresarse sin miedo a ser mirado mal (o algo peor) y que todos puedan elegir qué idioma hablar.
También me jode muchísimo que sean mentirosos. Todos lo hacen y se quedan tan anchos. El de las cejas puntiagudas: -¡venga, que vamos a por el pleno empleo!- . Y una leche, pleno empleo. Y que no diga que no sabía que venía la crisis. Se lo avisaron, ya había síntomas…Y ahora en el congreso tenemos que aguantar que el cejas desvíe la atención con todo el tema de los 007, y que los de Génova en lugar de proponerle soluciones para mejorar la situación del país, se preocupen de limpiar su propia imagen. Por mucho que os duchéis, me dais mucho más asco que pensar en María Antonia Iglesias cagando.
También el predecesor del cejas mintió, o fue cómplice de un mentiroso, véase el predecesor de Barak. Y no sólo eso, si no que desoyendo las masivas manifestaciones populares, le dio su apoyo. Y encima, sospecho que por culpa de ese apoyo, unos hijosdelagranputa del otro lado del mediterráneo, nos metieron unas cuantas bombas por el culete. Y seguro que todos, o casi todos los que aquel día fallecieron, no estuvieron a favor de la susodicha guerra. Los que toman las decisiones ese día no viajaban en tren ni vivían en el extrarradio. Y con esto no quiero decir que justifique los ataques, ni que tendrían que haberse cargado a nuestros políticos. Dios me libre. Ojala no hubiera habido guerra, ojala no hubiera terroristas, ojala no hubieran decidido tomar represalias contra gente inocente (y que muy probablemente estaba en contra de la guerra), ojala no hubiera habido ataques y ojala no hubiera muerto gente. Pero hubo guerra, hay terroristas, decidieron atacar y se cargaron a un puñado de gente que simplemente había madrugado para ir a trabajar. Y mientras, nuestros “representantes” tomaban el café en su oficina, muy bien protegidos.
(Perdón por el royo. He empezado hablado de una cosa y he acabado con otra. Pero creo que ha quedado claro todo.)
domingo, 22 de febrero de 2009
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